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Legado de Juan Pablo ll a los Migrantes

Posted on 18 May 2011 by elprogreso

Me voy pero no me ausento, Porque aunque me voy de corazón me quedo
Por: Luis Manuel De La Teja

A unas horas de que el Siervo de Dios  Juan Pablo ll Papa, sonriera ante la mirada de Dios al ser erigido beato en el Vaticano por la Santa Sede, conviene recordar aquí, los mensajes dedicados a la Pastoral de los emigrantes a quién el amado pontífice albergó amorosamente en su corazón, y aún resuenan sus coherencia de vida las palabras “No tengáis miedo”.
Enfatizó, que la Iglesia considera el problema de los emigrantes irregulares en la perspectiva de Cristo, que murió para congregar en la unidad a los hijos de Dios dispersos (cf. Jn 11, 52), recuperar a los excluidos, acercar a los lejanos e integrar a todos en una comunión no fundada en la pertinencia étnica, cultural y social, sino en la voluntad común de acoger la palabra de Dios y buscar la justicia. “Dios no hace acepción de personas sino que en cualquier nación, el que le teme y practica la justicia le es grato” (Hch 10, 34-35).
En la Iglesia nadie es extranjero y la Iglesia no es extranjera para ningún hombre y en ningún lugar. Como sacramento de unidad y por tanto como signo y fuerza de agregación de todo género humano, la Iglesia es el lugar donde también los emigrantes ilegales son reconocidos y acogidos como hermanos.
Claves de la Pastoral para los emigrantes:
1.- Corresponde a las diversas diócesis movilizarse para que los migrantes encuentren en la Iglesia, un sentido de fraternidad en la comunidad cristiana. ¿Qué has hecho de tu hermano? ““Era forastero y me acogisteis” (Mt 25, 35). Hoy el emigrante irregular se nos presenta como ese forastero en quién Jesús pide ser reconocido. Acogerlo y ser solidario con él es un deber de hospitalidad y fidelidad a la propia identidad de cristianos.
2.- La Iglesia continúa la misión de Cristo. Se pregunta en particular, como salir al encuentro, en el respeto de la ley, de las personas a las que se prohíbe la permanencia en el territorio nacional: se plantea el problema de cómo implicar a las comunidades cristianas, contagiadas a menudo por una opinión pública a veces hostil a los inmigrantes.
3.- El modo de ayudarlas es escucharlas para conocer su situación y cualquiera que sea su posición jurídica frente al ordenamiento del Estado, asegurarles los medios necesarios de subsistencia.
4.- Es preciso prevenir la inmigración ilegal, pero también combatir con energía las iniciativas criminales que explotan la expatriación de los clandestinos. La opción más adecuada, es el de la cooperación internacional, que tiende a promover la estabilidad política y a superar el subdesarrollo. El desequilibrio económico  y   social, que alimenta en   gran medida las corrientes migratorias, no ha de verse como una fatalidad, sino como un desafío al sentido de responsabilidad del género            humano.
5.- Hay que prestar especial solicitud pastoral a las mujeres solteras, cada vez más numerosas en el fenómeno migratorio, su condición requiere por parte de los respon-sables no solo solidaridad y acogida, sino también protección y defensa frente a los abusos y la explotación.
Por estos sentimientos a Juan Pablo ll se le consideró  el Papa amigo y auguró a quienes estén comprometidos en el campo de las migraciones otorgarle la bendición apostólica, como prende de abundantes recompensas celestiales.

Si desea comunicarse con  Luis Manuel de la Teja  puede escribirle a: editorteja@yahoo.com

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