Después de lo que vimos pasar en Iowa, en las primarias del Partido Republicano, para la mayoría de la población hispana votante, quedó mas que claro la posición de los que aspiran a ser candidatos e ir en busca de la Casa Blanca, pero ganándole primero al presidente Barack Obama, que no es tarea de escuela fácil y que lo saben sus adversarios políticos.
Escasos meses de las elecciones presidenciales en este país, líderes latinos conservadores, dieron un giro al Partido Republicano; de manera especial al tema de inmigración, que es segundo después de lo económico, en que los hispanos viven preocupados para que se les resuelva su estatus migratorio. El primero en voltear la canoa y permitir que las aspiraciones republicanas se mojen, fue el senador Marco Rubio (Republicano de Florida), con un discurso como estrategia para centrar la necesidad de reformar el “sistema migratorio legal”, como un paso previo antes de que haya el enfrentamiento del debate sobre los 11 millones de indocumentados. Esta declaración de Rubio, puso en desventaja al Partido Republicano que no ha podido ser superada, porque lo que él propuso, dirigiendo la sesión del Congreso, es para crear conciencia sobre el tema, haciendo reformas para crear un sistema moderno de inmigración.
Sin embargo, ya en boca del horno en donde las papas queman, el pensamiento republicano es distinto en cuanto al tema de los inmigrantes. No obstante, que como antecedente, ya el senador Jim DeMint (republicano de Carolina del Sur) comparó a los inmigrantes indocumentados con “ la filtración de petróleo en el mar”, ocurrida en el Golfo de México. Más tarde, otro senador republicano por Nevada (Dean Heller), insistió en su posición de oponerse a cualquier proyecto que otorgue amnistía a los inmigrantes que se encuentran en el país, sin autorización; por lo tanto, Heller, no apoya tampoco el DREAM, que favorece a inmigrantes que estudien o se enrolen en las fuerzas armadas, en cuyo discurso, Heller, se apegó a la debilitada economía del país.
Hasta la última semana de noviembre de 2011, las encuestas mostraban que los temas de inmigración y el Dream Act, seguían siendo prioridades más relevantes para la población, con un 42% de las preferencias, pero que la economía ocupaba como sigue siendo la primera preocupación en los estadounidenses.
Cuando aún queda mucho camino por recorrer, el Partido Republicano en sus primarias, está empleando un mal tono dentro de sus debates e incompren siblemente está sembrando una división con la población de inmigrantes hispanos, listos para votar en las próximas elecciones presidenciales. La mayor e irrespetuosa la ha sostenido el ex gobernador de Massachussetts, Mitt Romney, cuando sigue afirmando que si los inmigrantes (sin excepción) desean legalizarse no tienen que seguir pidiendo limosna, porque él desea una legalización de otra forma, pero tampoco está de acuerdo con apoyar el “Dream Act o Acta del Sueño”, en la que millo nes de estudiantes desean un estatus migratorio con igualdad de oportunidades.
Por otro lado, hay que recordar, que el senador John McCain, apostaba por una reforma migratoria favorable para los indocumentados, hoy, su forma de pensar es distinta, al ofrecerle apoyo a Mitt Romney, el mismo que está identificado como un político contrario al mismo McCain, en tema migratorio. Esto, indudablemente no sea una posición ni mucho menos una estrategia electoral, porque el electorado ya tiene registrada la conducta de cada uno de ellos. Para Romney, en su discurso en Iowa, dejó implantado un mal trato hacia los indocumentados, por lo humillante como se expresó en contra de los hispanos. Esto es decisivo para los latinos porque ya no apoyarían la candidatura de Romney, que según encuestas de esta población votante es del 54%, cuya voz y voto hacen la diferencia en todas las elecciones, y mayormente en las presidenciales.
El andamiaje político que se está dando en las primarias republicanas, no es menos cierto que se ha esclarecido el panorama en que están viviendo los republicanos. No hay liderazgo en el Partido Republicano, y las figuras que está son protagonistas de acusaciones entre sí, lo que favorece al actual mandatario Barack Obama, con todas las equivocaciones e incumplimiento demostrado, pero que esas vicisitudes políticas de la Casa Blanca, aún así le favorecen al mandatario estadounidense. Sin embargo, él, no puede cantar victoria, porque a última hora le puede salir un Santorum, que lo puede preocupar y no un Romney, que lo tiene que molestar.

