Washington.- El precandidato a la investidura republicana Mitt Romney pagó unos 3 millones de dólares en impuestos federales en 2010 y un poco más en 2011, lo que representa 13,9 y 15,4%, respectivamente, de sus ganancias de más de 20 millones de dólares anuales, un porcentaje muy inferior a la media estadounidense.
La publicación de estos documentos se produjo después de un duro debate en el cual Romney, que ha perdido posiciones en los últimos sondeos, calificó a Gingrich como un “mercader de influencias” de Washington poco capacitado para pelearle la presidencia al demócrata Barack Obama el 6 de noviembre de este año.
Las cifras probablemente impacten a la opinión pública estadounidense obsesionada con temas sobre la “guerra de clases” y la creciente disparidad de ingresos entre ricos y pobres, que ha impulsado en los últimos meses las protestas del movimiento “Occupy Wall Street” (Ocupar Wall Street).
El equipo de campaña del aspirante republicano a la Casa Blanca divulgó el martes sus declaraciones de impuestos tras la creciente presión de sus rivales para que este inversionista multimillonario revelara sus cuentas fiscales.
Romney, que amasó su fortuna dirigiendo un fondo de inversiones, declaró ganancias por 21,7 millones de dólares en 2010 y por 20,9 millones en 2011, revelaron los documentos fiscales del aspirante a la Casa Blanca publicados por la prensa estadounidense.
El precandidato se vio obligado a divulgar sus declaraciones de impuestos tras la presión que ejerció su mayor rival en la contienda por la investidura republicana, Newt Gingrich, que avanza indetenible en los sondeos de las últimas horas en Florida.
Adelantó su declaración
Romney había asegurado que publicaría sus imposiciones federales en abril, pero el triunfo sorpresivo y rotundo de su rival en la primaria de Carolina del Sur convirtió la votación del 31 de enero en Florida en crucial y se vio obligado estratégicamente a publicar los pormenores de su patrimonio con el fin de aplacar la polémica.
Pero la fortuna de Romney -estimada en 250 millones de dólares- y el hecho de que haya sido amasada durante su paso por el fondo de inversiones Bain Capital podrían ser considerados los puntos débiles del candidato en momentos que el país atraviesa su crisis económica más grave desde los años 1930.
Sus adversarios en el campo republicano y también en la oposición demócrata le acusan de haber hecho su fortuna gracias a empresas en quiebra, cuya bancarrota dejó a miles de estadounidenses en las listas de desempleo cuando él era miembro fundador de Bain Capital (1984-1999).

