Washington.- Pese a que el presidente Barack Obama goza de un alto nivel de aprobación entre los hispanos -70 por ciento según un reciente sondeo de la cadena Fox-, no puede dar aun por descontado que ello se traducirá en muchos votos, coincidieron expertos.
El electorado hispano confrontará en noviembre próximo una situación aproximada al refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer” cuando decida a quien darle su voto, si antes no opta por quedarse en su casa.
“La clave para la campaña de reelección va a ser el nivel de participación electoral; ver cuántos de esos hispanos que dicen que lo apoyan salgan a votar en números suficientes para garantizar su triunfo”, dijo Maribel Hastings, analista de la agrupación America’s Voice.
Malestar a flor de piel
Aunque la Casa Blanca lleva a cabo esfuerzos de acercamiento con la comunidad hispana, Hastings y líderes de agrupaciones promotoras de los derechos humanos reconocen la existencia de un malestar hacia Obama.
Parte de ese malestar deriva de la agresiva política migratoria implementada por la administración estadunidense, evidenciada en la cifra récord de 1.3 millones de deportaciones, más que las realizadas en los ocho años de la pasada administración.
A ello se suman programas como el de Comunidades Seguras, que en algunos casos han abierto la puerta a abusos de autoridades locales.
Discurso antiinmigrante
Romney se ha pronunciado contra la iniciativa DREAM Act que permitiría legalizar a miles de jóvenes estudiantes indocumentados; favorece una réplica de la ley de migración de Arizona y la “autodeportación” de los más de 11 millones de indocumentados que residen en el país.
Hace unas semanas provocó un malestar mayor al atacar la anterior confirmación como juez de apelaciones de Sonia Sotomayor, la primera hispana en llegar a la Suprema Corte de Justicia y por ello, convertida ahora en un ícono de esta comunidad.
“Los republicanos parecen estar haciendo un buen trabajo sacrificando el voto hispano y plantando la semilla del sentimiento antiinmigrante en las próximas generaciones“, dijo Moran.
Temen abstencionismo
Hasting aceptó el riesgo de que los hispanos no salgan a votar en grandes números, desalentados frente a una agresiva retórica por un lado, y el desaliento por la actuación de la Casa Blanca y las dudas de un giro de timón frente al tema migratorio de ser reelecto Obama.
“De ninguna manera nosotros queremos proyectar esta idea; Los hispanos necesitan salir a votar y hacer escuchar su voz“, dijo.
La activista consideró que si bien el riesgo existe, este resulta menor frente a la expectativa de que Obama haga buena su promesa de empujar el tema de la reforma en un segundo mandato”.
“Lo que encontré entre muchos hispanos en varios estados que visite no fue una actitud de total desaliento a la hora de hablar sobre su voto. Algunos me decían, bueno al menos tengo una promesa de que (Obama) va a hacer algo en el segundo término, pero del otro lado no tengo nada”, señaló.

