Si uno es estudioso de la historia, apreciaremos que el mundo ha entrado en una época interesantísima, no solo para esta nación, sino para el mundo entero. La crisis presente y las crisis aún más amenazadoras que están por venir pronto nos afectarán por muchos años. La época actual ha perdido valores humanos y sus derechos como Ley en sus Derechos Humanos. La historia se está escribiendo a base de violencia, de vicios, crímenes, sexo y perversión, entre otros aspectos nada aceptables.
Durante decenas de años, la credibilidad venía de los consejos religiosos, porque quienes impartían los mismos venían de personas con autoridad moral, pero esto se fue desgastando poco a poco, y los pueblos se han desviado, hasta el punto de creer lo que ellos mismos hacen como actores.
Las naciones están convulsionadas ante tanta discriminación. Los pueblos avanzan en sentido contrario y la humanidad es víctima de ella misma, ya sea por el poder económico, político o religioso. Los predicadores, haciendo raras excepciones, lastiman sentimientos humanos a título de tener el poder de predicar. Los mensajes que se receptan por predicadores religiosos, en especial del último de Pat Robertson, desdibuja todo principio de la creación humana, porque contiene una completa figura de incivilización, que no únicamente se considera amenaza pública, sino la impureza de la conciencia y concepto humano.
Los religiosos no pueden escudarse en cualquier religión que pertenezcan, para profanar y desear la muerte de otro ser humano. Ellos, tienen un privilegio de arreglar los problemas sociales de la humanidad a base de consejo espiritual o colectivo.
La misión, entre otras bondades que Dios les otorga, está dirigida a mantener y sostener la paz entre los hombres de buena voluntad.
Lo predicado por Pat Robertson, no es preocupación política sino humana, porque ha hecho una invitación deshumanizadora a la sociedad religiosa civilizada. Ha puesto nuevamente en tela de duda a las grandes manifestaciones religiosas, las que no distinguen a qué religión pertenece un predicador porque todos hablan del Creador y de la Biblia.
A estas alturas, si el predicador Pat Robertson, sabe del cielo que es muy alto e infinito, no le bastaría únicamente las disculpas, sino una misma penitencia de su propia conciencia, que es lo menos que puede parecerse en la parte baja-Tierra- donde no hay más alto y grande que Dios.
En la actualidad, el poder de predicar está basado en publicar y hacer patente la clara manifestación de pronunciar un sermón para llegar a cada una de las clases o categorías a que se reducen todas las cosas o entidades físicas, que va con la dignidad, opinión, lugar o grado de estimación que ha merecido por sus obras.
El poder de predicar tiene que estar en las personas que guarde todo principio humano como Prelado eclesiástico con súbditos para orientar a una sociedad, y cuidar de ésta; porque tienen que ser interlocutores como pastores o pastoras que predican la Palabra en una Iglesia sin importar la religión con la que sirve de prédica, sermón o plática.

