NUEVA ORLEANS. - Tres policías se declararon inocentes por la muerte a tiros de dos residentes inermes en un puente de Nueva Orleáns en el caos que sucedió al devastador huracán Katrina.
Los sargentos Robert Gisevius y Kenneth Bowen, así como el agente Anthony Villavaso, comparecieron ante un juez federal con atuendo de prisioneros, esposados de manos y pies. Permanecerán presos por lo menos hasta una audiencia el viernes.
La oficina del fiscal Jim Letten dijo que el Departamento de Justicia no ha decidido si pedirá la pena de muerte contra ellos y contra el ex policía Robert Faulcon, que fue arrestado el martes en Texas y que todavía no ha respondido los cargos.
El caso es uno de varios de supuesta conducta impropia de policías de Nueva Orleáns que el Departamento de Justicia abrió después de la tormenta de agosto del 2005.
Cinco ex policías ya se han declarado culpables de ayudar a encubrir el hecho, que ocurrió en un día de calor abrasador poco después del huracán. Había cadáveres flotando en agua sucia. Se oían disparos en varios puntos de la ciudad y muchos supusieron que apuntaban a la presencia incesante de helicópteros, policías y cuadrillas de rescate.
La policía estaba desesperada por recuperar el control de la situación en medio de los saqueos, la muerte y los desamparados que aguardaban rescate. Por eso cuando se oyeron disparos en el puente Danziger, algunos de los policías dispararon contra los primeros que vieron.
Se denunció que disparaban contra los policías desde el puente, y siete agentes fuertemente armados, muchos con armas no distribuidas por el departamento de policía, atacaron el puente.
Dos civiles murieron allí ese día, otros cuatro yacían sangrando sobre el cemento caliente, y un hombre fue esposado y obligado a arrodillarse mientras moría su hermano.